Mi diario sexual
Relatos de mis experiencias sexuales
Capítulos de mi vida sexual
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Leer más: Probé la postura del Faro y entendí lo de "guiar al otro"La primera vez que probé la postura del Faro fue casi por casualidad, en una noche de Barcelona donde las ideas se mezclaban con el deseo y la curiosidad. Estábamos explorando, sin prisas, y de repente todo encajó de una forma que nunca había sentido antes. Entendí, de verdad, qué significa guiar al otro en el sexo, no como un ejercicio de poder, sino como una conexión profunda donde el cuerpo habla sin palabras. Desde entonces, esta postura se ha convertido en una de mis favoritas para redescubrir la intimidad y la comunicación corporal.
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Leer más: Probé la postura del Trono Inverso y os cuento lo que descubríLa curiosidad me venció una noche de esas en las que el deseo se mezcla con las ganas de salir de lo conocido. Había leído varias veces sobre la postura del Trono Inverso y algo en mí necesitaba comprobarlo en carne propia. No era solo por el nombre exótico o por las imágenes que circulaban, sino porque quería sentir si realmente podía cambiar el ritmo, la profundidad y esa conexión tan intensa que se consigue cuando el cuerpo se abre de otra manera. Os cuento aquí todo lo que descubrí al probar la postura del Trono Inverso, sin filtros y…
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Leer más: Besando su cuello mientras mis dedos la llevan al límite del éxtasisHay momentos que se quedan grabados en la piel, en la memoria y en el cuerpo de una forma que las palabras apenas alcanzan a describir. Esta noche que te voy a contar empezó como tantas otras, con esa mezcla de deseo, curiosidad y esa conexión especial que surge cuando dos personas se atraen sin necesidad de etiquetas complicadas. Besando su cuello mientras mis dedos la llevaban al límite del éxtasis, descubrí una vez más lo que significa para mí explorar el placer sin culpa, sin prisas y con esa libertad que la bisexualidad me ha regalado a lo largo…
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Leer más: Kamasutra para cuando el sexo era rutina y dejó de serloRecuerdo perfectamente esa noche en Barcelona cuando me di cuenta de que el sexo con mi pareja se había convertido en algo predecible. Estábamos los dos cansados del día, nos acostamos como siempre, y al terminar pensé que aquello ya no me movía por dentro como antes. La rutina había entrado sin avisar. Fue entonces cuando empecé a explorar el Kamasutra no como un manual de posturas raras, sino como una forma de volver a sentir. En este artículo te cuento cómo el Kamasutra me ayudó cuando el sexo era rutina y dejó de serlo, desde mi propia experiencia en…
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Leer más: Kamasutra y cierre de año: cómo despedimos el año en la camaHay fechas que marcan más que un simple cambio de calendario. Cuando se acerca el fin de año, en Barcelona las calles se llenan de luces y planes, pero yo suelo notar cómo mi cuerpo y mi mente me llevan hacia lo íntimo. No es solo cuestión de celebrar, sino de cerrar ciclos. En mi cama, el Kamasutra se convierte en algo mucho más profundo que una lista de posiciones: es una forma de revisar lo vivido, de soltar lo que ya no sirve y de recibir el nuevo año con el cuerpo presente y el deseo despierto.
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Leer más: Mi experiencia combinando un tapón anal con masturbación clitorianaHay noches en las que el cuerpo parece tener su propia agenda. Recuerdo una de esas tardes de invierno en Barcelona, con la luz ya baja y la sensación de que algo dentro de mí pedía más intensidad, algo que no llegaba solo con los dedos o con el vibrador de siempre. Fue entonces cuando decidí probar algo que llevaba tiempo rondándome la cabeza: combinar un tapón anal con mi masturbación clitoriana habitual. No fue algo planeado con mucha antelación, pero el resultado me pilló por sorpresa de una forma que aún hoy sigo recordando con una mezcla de rubor…
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Leer más: Sexo oral recíproco: la postura 69 en la terraza de mi áticoEsa noche el aire de Barcelona era espeso, cargado de calor y de esa humedad que sube desde el mar. Yo estaba en la terraza de mi ático, descalza, con solo una camisa de lino abierta que apenas cubría algo. Ella acababa de llegar, una mujer que había conocido unas semanas antes en una fiesta algo caótica y que, como yo, se movía con esa curiosidad bisexual que tanto entiendo. Hablamos de todo y de nada durante un rato, pero en algún momento la conversación se volvió más baja, más cercana, más cargada. Y entonces, sin planes ni guiones, acabamos…



